Un terno te arma la vida!

Me gusta ver a la gente en terno por una simple razón.. Todos lucen mas bonitos! No importa quien seas, un terno te arma la vida y crea una aura a tu alrededor de #fabulosidad, ahora no por eso sean sinvergüenzas chicos, no se puede estar con el botón de la pancita a punto de sacarle un ojo a alguien, no! Por caridad.
Pero esas infamias las dejare para otro día hoy quiero hablar del terno bien llevado, en un cuerpo razonablemente formado y normal

Un Sábado con Giuliana Testino

Siempre me da gusto encontrarme con mujeres que saben lo que quieren y procuro rodearme de gente así, positiva luchadora y honesta. Fui al encuentro de Giuliana Testino de la que me declaro Fan total! por el carácter maravilloso y emprendedor que tiene, desde el momento en que la conocí su trabajo, hace algunos años en cusco, quede prendada del detalle de los tejidos y la elegancia de sus prendas.

El Animal Print: nuestra segunda piel por Josefina Barrón


Josefina Barrón es autora de Malabares en taco aguja, libro que vendió más de 15 mil ejemplares a nivel nacional.
Reafirmando su estilo fresco e irreverente, que ha atraído a miles de seguidores y admiradores a nivel latinoamericano, Josefina Barrón nos hace entrega de Yo no soy tú, un libro que reúne diferencias y similitudes de los géneros.Examina lo que nos une y celebra nuestras diferencias.
Yo no soy tú, toma como modelos los estereotipos y personajes: “Beckham: entre diamantes y palitos de pescado”, “Shrek: el energúmeno que amamos” y distintos tipos de mujer como “Mujeres a la caza de mamuts” y “Barbie y yo”. En suma, es una apuesta elegante y divertida sobre cómo sobrevivimos en pareja.
Yo no soy tú esta a la venta en librerías y supermercados a nivel nacional a partir del 16 de abril 2012.

Aquí les dejo esta colaboración de Josefina Barrón, diviértanse...


El Animal Print: nuestra segunda piel

Cuando una mujer usa una prenda con animal prints, se pone al extremo de la cadena trófica: se convierte en la carnívora predadora, en la que acecha, ataca. Y devora. Las pieles de jaguar y las rayas del tigre le dan un aire salvaje con el que participa en el complejo juego de la seducción. El animal print debe usarse en combinación con una actitud que no sé describir pero puedo detectar. Es puro lenguaje corporal que invoca al magnetismo natural que (casi) todos tenemos y emanamos. Algunas más que otras, por supuesto. Es quizás una sonrisa, una mirada, una manera de mover el trasero, de balancear los pechos, de jugar con las tiras de pelo, de batir las pestañas. Un diálogo entre líneas, una caricia eficaz, un algoque estimula la libido del macho humano. Y la de las demás hembras. 

Ni las obesas ni las bataclanas podrán con el animal print. Las primeras por razones obvias: el animal print debe llevarse en dosis sutiles y no por metros de tela. No queremos ver una manatí disfrazada de tigresa. Las segundas, porque las bataclanas se valen del animal print como se aferra el náufrago a un madero. Nada que sea usado con desesperación podrá llamar a la seducción pues este es un juego que pasa por la serenidad y el control absoluto de las emociones. 
El animal print sobre el cuerpo de una mujer es sensual porque invoca al macho a sentirse a la vez atrapado y atrapante. Sé que no existe este segundo término, pero existe, porque a ellos les encanta sentirse así. Él es hombre-presa, y cazador, violentado por su poderoso espíritu de sobrevivencia, por sus ganas de comer para continuar. Para que la seducción se haga carne, debe existir la sensación de peligro que todo reto obliga. Igual que en el medio de un coso, entre un toro y un matador, así también pasa entre la mujer y el hombre que salen al ruedo y se vinculan, tanteándose sigilosamente hasta que uno de ellos embiste. Entonces a morir. Y a matar. 
La mujer se convierte en el desafío. Lo hará claudicar, como obliga el momento en que el lince por fin atrapa al venado y el torero da el estoque final. O lo hará vencer, como hicieron sus antepasados apenas dejaban las cavernas, afilaban las puntas de sus lanzas y se externaban en la intemperie. En la barra de un bar, en la cama de un motel, en la orilla del mar, entre los rascacielos de la ciudad, allí va la mujer tigresa, armada de su intrigante maña para conseguir lo que quiere, en bikini, en mini, en traje formal o escotada hasta el ombligo, y más abajo también. 
Claro que existen en el exuberante mundo del mercado de la moda los prints de vaca que usan algunas mujeres extremadamente audaces (y con complejo de amamantadoras). Los prints de vaca estarán bien cuando quienes los lucen son mamíferas ordeñables hasta el tuétano. Si no, ya no habrá simbolización, menos aún seducción. Solo caeremos en la redundancia. Para eso existen los establos, y las gordas que rumian sus penas y que nadie quiere ver vestidas con motivos vacunos. 

Ahora bien, ¿por qué la mujer usa animal print para adornarse, y el hombre no? Ni siquiera el metrosexual es capaz de ponerse una prenda con prints de otorongos, de jaguares y cebras. Y cuando tiene en casa un sillón, la pantalla de una lámpara, un cojín, sospechamos de sus inclinaciones sexuales. No siempre acertamos, pues como el título de este libro dice, yo no soy tú, es decir, yo no sé de tus gustos, de tus tendencias y costumbres. Yo no conozco de qué estás hecho. Y qué te deshace. 

Sí podría asegurar que en el ochenta por ciento de los closets de la mujer, la urbana y occidental cabe aclarar, hay una prenda estampada con animal prints. Tal es el fervor que ella tiene por lo salvaje en el cuerpo, que incluso los estiradísimos suizos de la Rolex crearon un reloj con estos motivos y, coronando el acierto, rodearon la esfera de manchitas de jaguar con esos destellos como estrellas rutilantes que ciegan con su alocado brillo a la más cuerda de las hembras humanas: los diamantes. El animal print no es fetichismo. Tampoco está de moda, porque no pasa de moda. Se ha vuelto un clásico, una figura recurrente, como las dictaduras de ultraderecha. Los comunistas caviar. Y la ingenuidad, por no decir estupidez, de esas comisiones pro derechos humanos al pretender los derechos de terroristas. Así es pues. Hay cosas que no cambian

Detrás de cámaras o sin darnos cuenta

Momentos LIF Week 

Hay cosas que luego de unos días las ves y mueres de risa, espero que se diviertan...Con María Pía Moreno Vásquez

Michelle Belau

Horario Especial hasta el sábado... vamos!!

Las chicas de Michelle Belau las esperan hasta las 11 de la noche y recuerden que si están dentro de la tienda se pueden quedar un ratito mas jeje, todo por la belleza.


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